Chris Pratt sobre el control de la IA en el mundo: “No es Dios y no lo reemplazará”
El actor Chris Pratt compartió esta semana una visión contundente sobre la inteligencia artificial, subrayando que, por su origen humano, la tecnología jamás podrá ocupar el lugar de Dios.
de Dios.

«La IA es creada por el hombre y por tanto no puede ser Dios. Es inherentemente defectuoso, y siempre lo será porque está hecho por la rotura del hombre», afirmó mientras promocionaba su nueva película “Mercy”, añadiendo: «Siempre estará limitado en la misma forma en que nosotros estamos limitados. No es Dios, y no reemplazará a Dios».
Desde su reconocida fe cristiana, Pratt remarcó que cualquier sistema creado por seres humanos arrastra la misma ruptura moral y espiritual de quienes lo diseñan, por lo que no puede ofrecer justicia perfecta ni sabiduría absoluta. Sus declaraciones han sido destacadas por medios cristianos como Faithwire y ChurchLeaders, que ven en este mensaje un recordatorio claro frente a la tendencia cultural a idealizar la IA como solución a todos los problemas.
En una entrevista con TechRadar, el actor reconoció que la industria vive “una revolución intelectual y creativa” debido a las nuevas tecnologías, pero señaló la “realidad dura” de los empleos que se perderán.
«Hay gente que ha tenido trabajos estables en el mundo del cine que probablemente será desplazada por la IA… Eso debería ser reconocido ante todo como lo que es preocupante y doloroso, y mi corazón está con quienes perderían su empleo en esta industria», dijo, expresando empatía por quienes podrían quedar fuera de Hollywood.
Pratt también reconoció el lado positivo de estas herramientas, al señalar que la IA puede abrir “increíbles oportunidades” para que más personas lleven sus historias a la pantalla. «Creo que vas a ver muchas más películas y muchas más visiones de la gente llevadas a la pantalla gracias a la IA generativa». apuntó, aclarando que, bien usada, puede convertirse en “un nuevo departamento” dentro del trabajo creativo, siempre como herramienta y no como sustituto de la persona.
Sus comentarios llegan mientras protagoniza “Mercy”, un thriller de ciencia ficción en el que encarna a un detective acusado del asesinato de su esposa, cuyo destino queda en manos de un juez de IA que debe decidir su culpabilidad. Ambientada en un futuro cercano, la película explora un sistema judicial donde los algoritmos han tomado un rol central, obligando al público a preguntarse qué ocurre cuando cuestiones de vida o muerte se dejan en manos de máquinas.
Esta afirmación de Pratt nos recuerda solo Dios es sabio, justo y santo, mientras que todo lo humano —incluyendo algoritmos avanzados— permanece limitado y afectado por el pecado. En ese sentido, la IA puede servir como instrumento útil, pero nunca como dios ni como juez infalible; su uso responsable exige una ética arraigada en el carácter de Dios revelado en la Escritura, y no en la mera eficiencia técnica.